Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión
es un trastorno de estado de ánimo que se caracteriza por la “presencia de tristeza,
pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos
del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración” (OMS, 2018) . Generalmente, en
una persona que carece de depresión, estas emociones desaparecen en unos días.
Sin embargo, las que tienen un trastorno depresivo crónico o recurrente, éste
estado de ánimo prevalece en su vida diaria, afectando a su desempeño tanto
laboral, escolar y social. Sin tratamiento alguno, este padecimiento podría
significar un riesgo importante de suicidio. Según la OMS, ésta es una
enfermedad frecuente que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y
es la principal causa de discapacidad laboral. Actualmente, existen
tratamientos efectivos, tanto con medicamentos, psicoterapias o terapias
electroconvulsivas (OMS, 2018) .
Aún no se conoce la causa exacta o directa de la
depresión. Pero se considera que esta se produce por un conjunto de factores
tanto biológicos, genéticos, químicos, hormonales, ambientales, psicológicos y
sociales. En cuanto al factor genético, los familiares de primer grado de una
persona con un cuadro depresivo, son más propensas a padecerlo también. La
neuroquímica podría ser un factor importante también. Las nuevas tecnologías para
el estudio del cerebro (como la resonancia magnética), demostraron que la
actividad cerebral de una persona con depresión es diferente a una que no la
padece
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